A punto de comenzar las marchas cicloturistas, con todos sus
avatares y sus alegrías, con su obligatoria falta de tiempo, con sus kilos de más
adquiridos durante el invierno, con la duda sobre nuestra capacidad o no de aguantar toda
la temporada, o si empezamos en mejores condiciones físicas que el año pasado.
En este
artículo te vamos a convencer de lo importante que son los controles médicos para el
verdadero ciclista, que ama el ciclismo en cualquiera de sus versiones: cicloturismo, o
competición, para los que hacen 20000 km al año o los que hacen 2000 km, para los de 15
años como los de 70 años, los controles médicos nos pueden ayudar a disfrutar más.
Hablaremos de
la importancia de un buen reconocimiento médico, de los análisis de sangre y de orina a
los que hoy en día puede acceder cualquier aficionado que esté interesado de verdad por
su salud. Al mismo tiempo os quiero recordar que podéis sacar la licencia de cicloturista
y disponer de un servicio médico permanente en caso de que lo necesitéis.
Los objetivos
del reconocimiento médico son:
1º
Identificar problemas de salud, (cardiacos, respiratorios..) que contraindiquen la
realización de ciclismo a determinados niveles.
2º
Prevenir lesiones músculo esqueléticas por alteraciones morfológicas o entrenamientos
inadecuados.
3º Valorar
y determinar las condiciones físicas del ciclista.
Partes del
reconocimiento médico.
1º LA ANAMNESIS; se toman nota de los antecedentes familiares,
sobre enfermedades hereditarias, anemias, bocios, muerte súbita, hipertensión arterial,
cardiopatías, etc..
Además de
datos personales como enfermedades de la niñez, asma, operaciones quirúrgicas... y se
hace una valoración general en temas como alergias, vacunas, y análisis postural del
individuo para detectar posibles disfunciones en su morfología, así como el nº de km
añuales, nº de años de práctica deportiva, el tipo de entrenamiento, y de
competición.
2º CINEANTROPOMETRIA; es el estudio del tamaño, la composición y
la forma y función de las diferentes partes del cuerpo para ponerlos en relación con el
ejercicio que se realiza, el rendimiento deportivo que se obtiene y la nutrición que se
sigue. Se suele tomar el peso, la talla, y los pliegues cutáneos, para determinar el peso
graso, el peso muscular, el peso óseo y el peso residual. Y determinar el somatotipo o
descripción numérica de la constitución morfológica del ciclista. De estos datos
obtenemos tres posibles definiciones; endomorfia, mesomorfia y ectomorfia (Obesidad,
relación longitudinal-transversal, o atlética), para determinar la composición corporal
e indirectamente el estado de forma y cuales son las zonas de trabajo donde el trabajo
físico es más evidente o no.
3º EXPLORACIÓN DEL APARATO LOCOMOTOR. Se consigue valorar y prevenir lesiones en el ámbito del ciclista. La
exploración del raquis permite descartar escoliosis, cifosis, lordosis, rectificación de
la curvatura e inversión de la misma. En los miembros inferiores nos permite valorar
dismetrias; en la zona de la pelvis, valorar horizontalización de las crestas iliacas; en
la zona de la rodilla descubriremos posibles genus valgos (piernas arqueadas o cruzadas);
además sabremos si los pies son cavos, planos, valgos o tienen los dedos en garra. Todas
estas alteraciones pueden ser causa de lesiones habituales en ciclismo, como la tendinitis
de rodilla o la condromalaci rotuliana.
4º EXPLORACIÓN CARDIO-PULMONAR. Diferenciamos las diferentes
partes:
Auscultación
cardiopulmonar. Con esta prueba empezamos descartando la aparición de soplos cardiacos,
por medio del ecocardiograma. Continuamos con la auscultación pulmonar, descartando
procesos bronquiales, asmáticos,etc.
Toma de Tensión Arterial.
Se realiza tanto en reposo como en esfuerzo, descartando hipertensiones emocionales
generadas por el estress.
Pruebas Espirométricas. En
las que se obtiene información pulmonar importante para saber las capacidades físicas
del sujeto, como la capacidad vital, o el volumen máximo por minuto.
Electrocardiograma Basal.
Valorando la actividad eléctrica del corazón en reposo y en esfuerzo, descartando por
tanto alteraciones de ritmo y condición del corazón de clara gravedad para el
deportista. El electrocardiograma presenta variaciones entre el cicloturista de varios
años de ejercicio y el cicloturista espontaneo o novel.
5º ENCUESTA DIETÉTICA Y DE COSTUMBRES. Se realiza un estudio pormenorizado de los hábitos alimenticios, de su
hidratación y de las horas de sueño.
6 º TEST DE ESFUERZO. Se consigue valorar la capacidad física del
atleta, su umbral anaeróbico, y estos test son la base para establecer un programa de
entrenamiento. Además son un buen punto de partida para diagnosticar enfermedades
cardiorespiratorias .Se suele utilizar el cicloergómetro, que es como una bicicleta
estática conectada a un ordenador. El protocolo más utilizado en ciclismo es el Test de
Conconi; que consiste en realizar el test a una velocidad determina, la cual a su vez se
va aumentando cada cierto tiempo, y al término de los mismos se va registrando la
frecuencia cardiaca. Todo ello conlleva una situación lineal, hasta que aparece un punto
de inflexión que es considerado como el umbral anaeróbico. Al mismo tiempo se puede
realizar un test de lactado, produciéndose extracciones de sangre del lóbulo de la oreja
en cada estadillo, estableciéndose otro gráfico para el lactato, que determina la
situación de nuestro umbral. Y También podemos saber nuestro umbral con el análisis de
gases, los cuales son tomados con una careta durante todo el test de conconi.
7º EXAMEN BIOLÓGICO. Sirven para valorar el estado de salud y los
efectos del entrenamiento prolongado. Los más aconsejables para ciclismo son los
análisis de sangre y de orina.
ANÁLISIS.
Los análisis
permiten ver y valorar la evolución de numerosos parámetros biológicos que posibilitan:
Sospechar la aparición de
una enfermedad antes de que ocurra, pudiendo así solucionar el problema sin que haya
habido una repercusión sobre la salud o el rendimiento del ciclista.
Determinar una serie de
alteraciones sin perjuicio para la salud pero incompatibles con una buena forma física.
Detectar situaciones
patológicas que incluso llegan a contraindicar los esfuerzos.
Según el
momento de la temporada, las características de las pruebas, las condiciones climáticas
o los posibles errores en la alimentación o hidratación del ciclista, los parámetros
biológicos alterados van a ser diferentes y el tipo de análisis a solicitar puede
variar.
LOS ANALISIS DE SANGRE.
I. Un
entrenamiento o trabajo físico extenso, clásico de pretemporada o pruebas largas
requiere la integridad de todos los parámetros analíticos que tengan que ver con la
formación de glóbulos rojos:
II. Un
entrenamiento o trabajo intenso clásico de los días de series o de la época de máximo
rendimiento, puede provocar estados de fatiga o sobreentrenamientos detectables a partir
de la presencia aumentada o disminuida de ciertos valores analíticos; Urea, Acido Urico,
CK, LDH, Proteínas totales, Acido Láctico, e índice testosterona/cortisol.
III. La
sobrecarga a la que están sometidos ciertos órganos como el hígado o el riñón,
durante la competición y los entrenamientos, aconseja investigar otros parámetros
biológicos útiles para valorar su funcionamiento; Transaminasas: GOT y GPT, Creatinina,
Urea, Acido Urico.
Son
sustancias que se emplean para evaluar el funcionamiento hepático (GOT y GPT) y renal,
pero la interpretación de los resultados ha de ser muy cuidadosa.
IV. La
imposibilidad de una alimentación variada, equilibrada y suficiente, así como de un
control eficiente de las pérdidas y los ingresos de agua y minerales durante los meses de
calor, y la importancia de los minerales para el correcto funcionamiento de los músculos,
obliga a analizar y valorar los parámetros; Sodio, Potasio, Calcio, Magnesio.
EL ANÁLISIS DE ORINA
El riñón
sano es capaz de filtrar y reabsorber la mayoría de las sustancias, salvo en casos
excepcionales, éstas no aparecen disueltas en orina, y el valor de este análisis en los
estados de fatiga es limitado.
En un
ciclista se evaluara las sustancias como la proteinuria, la hematuria, y la
hemoglobinuria. La detección de alguna variación en el nivel normal de uno o varios de
estas sustancias permiten solucionar la causa que las ha producido:
Calibrando la intensidad,
duración de las cargas, regulando el número y características de los entrenamientos o
competiciones.
A través de la
alimentación, racionalizando las necesidades nutricionales según el calendario.
Con las bebidas
energéticas, añadiendo los hidratos de carbono y minerales perdidos.
Con la ayuda de sustancias
o medicamentos:
Estimular las defensas
orgánicas. Vitaminas.
Proteger los órganos
corporales. Protectores hepáticos o renales.
Mejorar el rendimiento en
competición y ayudar a recuperarse lo antes posible. Toma de suplementos energéticos,
proteicos,..
Con
todo esto ya sabes para lo que sirven los reconocimientos médicos, y los análisis de
sangre y de orina, pero ahora te toca dar el paso y gastarte unos cuantos euros en tu
cuerpo, en vez de en tu bicicleta, porque si tu no estas a punto nunca podrás disfrutar
del ciclismo.